Cómo afecta el lupus a los riñones

¿Dónde están los riñones y qué hacen?

Los riñones son dos órganos con forma de judía que descansan debajo de la cavidad abdominal, hacia la parte baja de la espalda. La mayoría de la gente piensa en los riñones como órganos responsables de filtrar la sangre y producir orina. Sin embargo, los riñones desempeñan otras funciones vitales en el organismo, como la regulación del volumen sanguíneo, el pH de la sangre y la presión arterial. La unidad funcional del riñón se llama nefrona. Cada nefrona funciona como un minirriñón para eliminar los desechos y las sustancias innecesarias del organismo, al tiempo que garantiza la retención de los nutrientes vitales y el agua.

¿Cómo afecta el lupus a los riñones?

Alrededor de la mitad de las personas con lupus experimentan una afectación renal, y el riñón se ha convertido en el órgano más ampliamente estudiado que se ve afectado por el lupus. La parte del riñón más frecuentemente afectada por el lupus es una parte de la nefrona llamada glomérulo, un mechón de capilares que funciona para filtrar sustancias de la sangre. Por este motivo, el tipo de inflamación renal más frecuente en el lupus se denomina glomerulonefritis. Afortunadamente, el pronóstico de los pacientes que padecen lupus renal está mejorando gracias al creciente número de medicamentos que los médicos tienen en su arsenal.

¿Cuáles son los signos del lupus renal? ¿Cómo se diagnostica y clasifica?

La hinchazón de los tobillos y el abdomen puede ser un signo de enfermedad renal, pero el problema con el lupus renal es que a menudo las personas no son conscientes de que se está produciendo hasta que visitan al médico para realizar pruebas de laboratorio y análisis de sangre. Las pruebas para detectar la enfermedad incluyen un análisis de orina, en el que el médico comprobará si hay elementos como glóbulos rojos, cilindros de glóbulos rojos y proteínas que se han filtrado de los riñones a la orina. Además, lo más probable es que le pida que realice un análisis de orina de 24 horas y que determine la eficacia con la que sus riñones filtran la sangre midiendo su aclaramiento de creatinina. Por último, es posible que su médico le recomiende que acuda a un médico especialista en riñones (llamado nefrólogo) para que le realice una biopsia y determine la clase y el grado de afectación de sus riñones. Existen 6 niveles de lupus renal (glomérulos normales, enfermedad mesangial, glomerulonefritis proliferativa focal, glomerulonefritis proliferativa difusa, nefropatía membranosa y nefropatía esclerosante) y la clase en la que se encuentre su enfermedad ayudará a su médico a diseñar un tratamiento específico.

¿Cuál es la pauta de tratamiento para la nefritis lúpica?

El tratamiento de la nefritis lúpica es altamente individualizado, pero varios fármacos proporcionan un arsenal del que su médico puede elegir. Los corticoesteroides se utilizan a menudo para reducir la inflamación implicada en la nefritis lúpica, especialmente en las formas más leves. Puede utilizarse la prednisona oral, así como dosis más altas de metilprednisolona administradas en «pulsos». También puede utilizarse otra clase de medicamentos llamados inmunosupresores. Estos medicamentos ayudan a reducir el ataque del sistema inmunitario a los riñones mediante la supresión de determinadas células implicadas en esta respuesta. Sin embargo, tanto los corticosteroides como los inmunosupresores le hacen más susceptible a las infecciones, por lo que es importante que hable con su médico si cree que está desarrollando una.

¿Cómo se controla el lupus renal?

Al volver a la consulta de su médico, lo más probable es que éste le vigile de cerca los riñones para asegurarse de que la afectación renal no está empeorando. No existe una prueba exhaustiva de la función renal; en su lugar, su médico utilizará una serie de pruebas para controlar su sangre y su orina. Mediante la obtención de los niveles de nitrógeno ureico en sangre (BUN) y de creatinina en sangre, podrá controlar el grado de filtración de la sangre por parte de sus riñones. Además, se controlará su tensión arterial, ya que la hipertensión es un indicio de degeneración renal. Los niveles elevados de proteínas en la orina (proteinuria) pueden indicar una mayor afectación renal, ya que las proteínas no suelen pasar de los vasos sanguíneos a los túbulos renales y, por tanto, no deberían aparecer en la orina. Además, los análisis del complemento sanguíneo y de los anticuerpos anti-ADN pueden sugerir una inflamación que puede estar afectando a los riñones.

Una nota importante sobre los medicamentos y la presión arterial

Debido a la naturaleza silenciosa del lupus renal, es muy importante que tome sus medicamentos a diario tal y como se los ha prescrito su médico. Incluso si no se siente enfermo, la inflamación en sus riñones y otros órganos puede conducir a una cicatrización permanente e irreversible. Sus medicamentos pueden combatir esta inflamación en este momento, pero la cicatrización permanente nunca desaparecerá. Si se deja que la enfermedad renal progrese sin tratamiento, sus riñones fallarán y tendrá que ir a diálisis tres veces por semana para que le filtren la sangre. La única forma de salir de la diálisis es someterse a un trasplante de riñón, y las oportunidades de trasplante de órganos no son fáciles de conseguir. Esta información no pretende asustarle, sino simplemente asegurarse de que entiende lo importante que es tomar sus medicamentos.

Además, dado que los riñones están íntimamente ligados a la regulación de su presión arterial, es imperativo que mantenga una presión arterial saludable de 120/80 mmHg. Si su médico le prescribe un medicamento para la presión arterial para mantener su lupus renal bajo control, asegúrese de tomarlo exactamente como se lo han recetado. Limite la ingesta de sal a menos de 3 gramos al día y procure llevar una dieta sana y equilibrada. El pronóstico para las personas con nefritis lúpica no tiene por qué ser sombrío; es importante recordar que usted desempeña el papel más importante a la hora de mantener su cuerpo lo más sano posible.

Fuentes

  • Balow, JE, Boumpas, DT, Austin, HA. La enfermedad renal. En: Schur, PH, ed. The Clinical Management of Systemic Lupus Erythematosus. 2nd ed. Philadelphia: Lippincott – Raven; 1996:109-126.
  • Dooley, MA. Características clínicas y de laboratorio de la nefritis lúpica. En: Wallace, DJ, Hahn, BH, eds. Dubois’ Lupus Erythematosus. 7th ed. Philadelphia: Lippincott Williams & Wilkins; 2007:1112-1130.
  • Wallace, Daniel J. The Lupus Book: Una guía para los pacientes y sus familias. 1st ed. New York: Oxford University Press, 1995. 139-145.

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